Tag Archives: anarquismo

Un anarquista y pasional…fusilado!

7 Jul

Severino di Giovanni

Severino di Giovanni (1901-1931), militante anarquista italiano, radicado en Argentina. Llega a Buenos Aires en la última gran oleada de inmigrantes italianos. A ellos dirigiría Severino la mayor parte de su propaganda política y escritos, principalmente a través su diario más célebre ‘Culmine’, que escribía durante las noches ya que trabajaba como tipógrafo y obrero durante el día. Fue un momento propicio ya que muchos otros anarquistas italianos se organizaban en Argentina, siendo el país sudamericano donde las ideas libertarias más se propagaron.

¿Cómo vivía?

Gran parte de su estadía en Argentina la pasó prófugo, debiendo mudarse continuamente de un lugar a otro del país con su familia para evitar ser apresado.

Escuhamos un tema tributo a este anarquista, interpretado por Degeneraos: “Severino di Giovanni”:


De la letra a las armas

Di Giovanni no se quedó en la teoría y los panfletos y no fueron sus escritos los que lo volvieron famoso sino su accionar violento.

Dentro de los atentados asociados a él, se encuentran: la voladura de la embajada de EE.UU. en Argentina, la voladura del “City Bank” en el centro porteño, y la voladura del consulado italiano en Buenos Aires (donde se hallaban reunidos los mejores hombres de Mussolini en Argentina) donde murieron siete fascistas, lo que provocó gran parte de la antipatía del resto de los grupos anarquistas y su condena en los periódicos. También participó en robos e hirió severamente a un policía desfigurándolo de un tiro en la cara. El mayor robo del que participó fue a un camión pagador por 286.000 pesos, lo que le permitió realizar su sueño de abrir su propia imprenta.

La gota que colmó el vaso

En su último panfleto Di Giovannni escribió

“Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas´´.

Esa fue la gota que colmó el vaso. A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia y fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931.

Su fin

Pocas horas antes de ser fusilado pide un café dulce desde su celda. Lo rechaza al probar el primer sorbo: “Pedí con mucha azúcar… No importa, será la próxima vez” dice con humor ácido. Muere fusilado al grito de Evviva l’Anarchia! (Viva la Anarquía!).

Severino reposa actualmente en el Cementerio de la Chacarita.

Las cartas de amor de Severino Di Giovanni: de un anarquista a su amante.

4 Jul

Noticia publicada el 27 de julio de 1999, en Diario Clarín.

  • Después de 68 años, devuelven escritos del anarquista a su compañera.
  • Estaban en el Museo de la Policía Federal desde 1931.
  • Ese año el anarquista fue fusilado.

“No voy a ir a pedir nada, sino a recuperar algo que me pertenece”. Esta será la actitud con que Josefa América Scarfó -según le confesó a Clarín- recibirá las cartas de amor que hace más de 60 años le escribió su compañero, el anarquista Severino Di Giovanni. A los 86 años, Scarfó sigue siendo una mujer intransigente.

Para quien a los quince años rozó por primera vez la tradición anarquista -ideas que ya como mujer madura difundió por medio de una editorial-, tratar con el poder político no es una cuestión menor. “Esta es una historia muy dolorosa y sólo yo sé cuánto me va a costar reencontrarme con esas cartas”, dice.

Esta historia se volvió dolorosa el 1 de febrero de 1931. Ese día, en la Penitenciaría de la calle Las Heras -donde hoy está el parque-, un pelotón de fusilamiento cumplió con la orden del presidente José Félix Uriburu. Di Giovanni no quiso que le cubrieran la cara. Segundos antes del estampido de los balazos, en el patio de la cárcel se escuchó el grito de ­evviva lanarchia!.

Scarfó se resiste a mirar el trágico episodio como parte de la historia argentina. “Las cartas ya fueron divulgadas en libros, hubo transcripciones periodísticas y todo el mundo habla de ellas; yo no lo voy a hacer. Pertenecen a mi mundo privado y a nadie más”, le dijo también ayer a Clarín.

¿Dónde estaban las cartas?

El 30 de enero de 1931, en una requisa, los policías dieron vuelta la quinta Ana María, en Burzaco, donde Scarfó alcanzó a convivir con Di Giovanni sólo diez meses. Se llevaron desde panfletos que exhortaban a la insurreción de la clase obrera hasta las cartas de amor del anarquista. Desde entonces, hasta hace quince días, cuando fueron entregadas al Ministerio del Interior, las cartas dormían en el Museo de la Policía Federal.

“Antes de morir quiero tener las cartas de amor y poder apretarlas contra mi pecho”, le dijo América Scarfó, hace unos seis años, al escritor y periodista Osvaldo Bayer, quien ayer habló con Clarín desde Alemania. Fue precisamente a través de Bayer que la mujer se enteró de que aquellas cartas -la mayoría escrita en italiano, algunas en francés- no habían sido destruidas.

Osvaldo Bayer y Severino

En “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia”, escrito entre 1968 y 1970, Bayer reprodujo las cartas. Como estudioso del anarquismo, Bayer calificó a Di Giovanni como un autodidacta en el terreno literario. Había sido maestro en Italia, pero sus estudios no eran universitarios. Jamás integró un círculo de intelectuales, y sus lecturas eran verdaderamente anárquicas: leía mucho, todo lo que le caía en las manos, cuenta Bayer.

La historia de amor

El anarquista conoció a Scarfó en terreno de ella. Los hermanos de la chica, Alejandro y Paulino, habían quedado impresionados por el discurso encendido del anarquista. Pese a ser de una familia católica y de clase media, los tres jóvenes se hicieron anarquistas. Di Giovanni, perseguido por la Policía, aceptó la invitación para instalarse en una habitación de la casa de los Scarfó, en Villa Ortuzar. Di Giovanni llegó allí con su esposa Teresa Mascullo y sus hijos. Allí, Di Giovanni, de 24 años, se enamoró de la chica, de 15.

Esta relación no fue ajena a la polémica. El escritor Alvaro Abós censuró a Di Giovanni por haber abandonado a su mujer y sus tres hijos. También consideró la relación como una fijación narcisista propia de una personalidad inmadura.Bayer acude a las cartas para definir ese amor. Hablaban de un amor que podríamos calificar de puro, profundo, pero casi sin referencias de tipo carnal o sexual. Para Bayer, estos escritos destilan la moral anarquista de Di Giovanni: Sus cartas tenían ese tono porque, por sus ideas, sentía un gran respeto por el género femenino. Y asegura que Di Giovanni se separó en buenos términos de su mujer, y que recién afianzó su relación con Scarfó tres años después de haberla conocido.

Según la periodista María Luisa Magagnoli, autora del libro Un café muy dulce -que narra la vida de Scarfó-, el primer diálogo del anarquista con la adolescente fue en el jardín de la casa. “¿Cómo están las begonias?”, preguntó Di Giovanni. “Están tristes”, respondió ella. Según la periodista, el anarquista le decía soy tu rubio malo. La chica le contestaba mi rubio adorado.

El 22 de junio pasado, después de una gestión que Bayer llevó adelante a través de Miguel Unamuno, el director del Archivo General de la Nación, el ministro Corach recibió a Scarfó y al periodista. “Corach dijo que no habría problemas en devolver las cartas”, cuenta Bayer. Mañana, las cartas del anarquista regresarán a su primera lectora. 

El anarquismo llegó a Reciclando historia…una adivinanza!

3 Jul

¿Cuál es el ex presidente argentino que aparece como extra en la película “La Patagonia Rebelde”?

encontralo…

He visto morir

2 Jul

El fusilamiento de Severino Di Giovanni, por Roberto Arlt

El 1º de febrero de 1931 fue fusilado el anarquista  Severino Di Giovanni. Tras despedirse de su familia,  fue ejecutado en el patio de la penitenciaría de la calle Las Heras ante varios testigos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Arlt, quien en un artículo –transcripto a continuación- narró los últimos momentos de vida del anarquista.

“Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanasos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de Culatas. Más sombras que galopan.
Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

La letanía. 

Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una como silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la obscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial.
<<…de acuerdo a las disposiciones… por violación del bando… ley número…>>
El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado en aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.
Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huída hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Ojos renegridos por el efecto de luz. Grueso cuello desnudo. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.
<<…artículo número…ley de estado de sitio… superior tribunal… visto… pásese al superior tribunal… de guerra, tropa y suboficiales…>>
Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.
<<…estamos probando… apercíbase al teniente… Rizzo Patrón, vocales… tenientes coroneles… bando… dése copia… fija número…>>
Di giovanni se humedece los labios con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.
<<…Dése vista al ministro de Guerra… sea fusilado… firmado, secretario…>>

Habla el Reo. 

-Quisiera pedirle perdón al teniente defensor…
Una voz: -No puede hablar. Llévenlo.
El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quien sabe!.
El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate.
Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.
Ha formado el blanco pelotón de fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita:
-Venda no.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso.
Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordena a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos.
Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
-Pelotón, firme. Apunten.
La voz del reo estalla metálica, vibrante:
-¡Viva la anarquía!
-¡Fuego!

Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.
Fogonazo del tiro de gracia.

Muerto. 

Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez de Última hora, Enrique Gonzales Tuñón, de Crítica y Gómez, de el Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
-Está prohibido reírse.
-Está prohibido concurrir con zapatos de baile”.

Roberto Arlt

¡Nos rebelamos! El anarquismo del 11º programa…

1 Jul

Reciclando historia a la carta, para que lo escuches cuando quieras. Revolucionate, decile no a las autoridades y sí a Reciclando historia:

http://flipzu.com/embed/reciclandohistoria/24682

¿Quién fue Severino di Giovanni? ¿Qué hizo Simón Radowitzky? Italianos, rusos, ucranianos y argentinos se unen bajo una misma filosofía…Argentina supo ser anarquista.

En efemérides, saludamos a los camarógrafos en su día, recordamos el mundial de Méjico 86 y Maradona, y nos preguntamos ¿dónde está el sillón de Rivadavia?. A continuación el audio de Víctor Hugo Morales, emocionante!!

Nuestras sección Frases que hablan”, trató sobre Lisandro de la Torre y su frase: “Se conoce al nombre del matador, pero hace falta conocer al del asesino”.

También tuvimos  noticias:

  • Machu Picchu se salva del ‘castigo’ de la Unesco.
  • Reclamo judicial por el monumento a Myriam Stefford.
  • Cuatro siglos de historia en un museo surgido bajo la tierra.
  • Bonus Track: Construyen un museo en la casa de Sábato

Como siempre muy buena música!

El anarquista

1 Jul

Un tema musical para escuchar sobre el anarquismo, “El anarquista” de Gabriel Sequeira.