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¡Grandes amistades de la historia! Parte 2

26 Jul

Libertadores y amigos. El Libertador José de San Martín y el General Bernardo de O´Higgins fueron amigos hasta que el chileno falleció en 1842. Ambos integraron la Logia Lautaro, cruzaron Los Andes para liberar Chile -tierra donde O’Higgins cumplió un valiente papel en la batalla de Chacabuco y en la que como director Supremo ayudó a San Martín a organizar la expedición militar que sellaría la suerte de los españoles en el sur de América-. Ambos murieron en el exilio, San Martín en 1850, en Francia, y O’Higgins en Lima, Perú. La intensa correspondencia entre ambos, revela que sus relaciones no fueron sólo político-militares, sino también de amistad.

Freud y Jung se conocieron en 1907, y el afecto entre ellos no tardó en aparecer, a tal punto que uno se convirtió en la sombra del otro. Durante largo tiempo, mantuvieron una “relación epistolar”, ya que intercambiaban cartas en las que compartían inquietudes sobre los asuntos que los desvelaban.

Pero hacia 1913, el vínculo se resquebrajó después de que Freud se disgustara por ciertos descubrimientos de quien había sido su más fiel colaborador. Fue así como la correspondencia tomó un cariz inesperado y los roces entre ellos se hicieron presentes como nunca.

Debido a la ruptura definitiva con su gran amigo, Jung entró en un pozo depresivo que lo hizo renunciar a su puesto en la Universidad de Zúrich. En medio de la crisis que los afectaba, Freud le escribió a Jung: “Su alegato de que trato a mis seguidores como pacientes es, evidentemente, falso. Pero uno (Ndr: refiriéndose a Jung), que mientras se comporta anormalmente sigue gritando que es normal, da sustento a la sospecha de que le falta asumir su enfermedad. En consecuencia, propongo que abandonemos nuestras relaciones personales enteramente”. Y no hubo más palabras.

Eugéne Henri Paul Gauguin y Vincent van Gogh. Cuenta la leyenda que Eugène Henri Paul Gauguin, pintor francés posimpresionista, conoció a los holandeses Vincent y Theo van Gogh, allá por 1886 en París, y que quedó impresionado con el mayor de los hermanos.

Hicieron tan buenas migas que Vincent, en aras de forjar una comunidad de artistas, invitó a vivir a Gauguin a su morada en Arlés, al sur de Francia, en donde se había instalado para despuntar su debilidad por la cultura oriental (“Aquí no me hace falta para nada el arte japonés, porque me imagino estar en el Japón y nada más necesito abrir los ojos y ver lo que tengo delante”, le escribió a su hermana).

En lo que se refiere a lo laboral, la unión fue por demás fructífera: crearon la serie de vistas de Alyscamps y hasta se retrataron mutuamente –Gauguin pintó de perfil a van Gogh y este pintó a Gauguin de espaldas–. Pero sus caracteres temperamentales hicieron que la convivencia fuera tan fugaz como un abrir y cerrar de ojos (se extendió tan solo un par de meses de 1888). Para colmo, concluyó con la peor de las versiones (aunque, según los historiadores, no es la única): que la pérdida de la oreja de van Gogh fue producto de un altercado con Gauguin. Mito o realidad, lo cierto es que Gauguin regresó a París y solo volvió a contactarse con Vincent a través de cartas.

¡Grandes amistades de la historia! Parte 1

26 Jul

Martín Palermo (en Estudiantes) y Guillermo Barros Schelotto (en Gimnasia), ni se miraban a la cara cuando se cruzaban en los “clásicos” de La Plata, una ciudad dividida entre los dos equipos. Ningún platense se perdía los duelos entre Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo. “En un clásico, los dos fuimos capitanes. Cuando fuimos al sorteo, ni nos miramos”, aceptó El Mellizo.

En 1997, el destino quiso que ambos confluyeran como delanteros en Boca y que su director técnico, Héctor Veira, decidiera que los dos durmieran en la misma habitación durante las concentraciones, con la esperanza de que se llevaran mejor. “No había afinidad. Si yo charlaba por teléfono o dormía, Guillermo se ponía a escuchar música o a leer. Todo al revés”, reconoció El Loco.

Pero el hielo se rompió. Una noche, los dos miraban un programa de televisión en el que apareció un muchachito con el pelo teñido de verde (en esa época, Palermo estaba platinado). Guillermo no se contuvo y le comentó a Martín: “Hay que ser tonto para tener el pelo pintado así”. Ambos estallaron en risas.

Lo que vino después es historia conocida. Hoy, hasta suelen compartir sus vacaciones. Y Palermo no duda en afirmar que Guillermo es su mejor amigo. Y viceversa. Quién lo iba a decir…

John Lennon y Paul McCartney. “En mi vida sólo he tenido dos amigos: Yoko (Ono) y Paul” dijo John. Para llegar a esta frase de John Lennon habrá que remontarse a julio de 1957, cuando Paul McCartney asistió a un recital de The Quarrymen, la banda que, por aquel entonces, John conformaba junto a sus compañeros de escuela. El impacto entre ambos fue instantáneo. John pisaba los diecisiete años, Paul tenía quince.

“Paul y yo éramos The Beatles, ya que éramos nosotros quienes componíamos las canciones. Él era muy competente con la guitarra”, solía definirlo John a Paul, en contraposición de quienes describen que Lennon era despectivo con los restantes integrantes de la banda (en especial con McCartney).

“No nos llevábamos mal con John. Lo que sucedía es que, a veces, decía cosas de las que luego se arrepentía. Tenía una personalidad un tanto brusca, pero no tanto como la gente cree. Él era tan capaz de dedicarte una bravuconada, como de bajarse las gafas hasta la nariz y lanzarte un ‘Te quiero’”, reconoció Paul, quien fue uno de los que se mostró más abatido por el asesinato de su amigo, en 1980.

Que se pelearon y nunca se reconciliaron, que las idas y vueltas eran una constante… sea como fuera, el binomio funcionó a la perfección. Here Today, el tema que le escribió Paul a John, a dos años de su muerte, habla por sí sola: “¿Y si dijera que realmente te amé? ¿Y qué me alegraba que te aparecieras por ahí? Para ti, mi canción”.

Borges y Bioy Casares. La amistad más productiva de la literatura universal Victoria Ocampo los presentó en el calor de su hogar, en los albores de la década de los treinta. De allí en adelante, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares nunca más se separaron. “Bioy ha sido muy bueno y muy indulgente conmigo. Él es una persona para la cual mi vida no tiene secretos”, aseguró el genial Borges.

Su relación fue prolífica, y entre otras genialidades, crearon el seudónimo de Honorio Bustos Domecq, a través del cual escribieron relatos de detectives como: Seis problemas para don Isidro Parodi y Crónicas de Bustos Domecq. El origen del pseudónimo respondía a los apellidos de los bisabuelos de Borges (Bustos) y de Bioy (Domecq). Es que entre ellos primaba la empatía, el buen humor y las críticas despiadadas a las figuras del universo literario.

Su amistad full time, que se fogoneó en las cenas que compartían y durante la época en que coincidían en la editorial Emecé y la revista Sur, sólo se vio interrumpida físicamente cuando, en 1986, Borges fijó su residencia en una de sus patrias: la suiza Ginebra. La suerte para Jorge estaba echada. Ya le había confesado a su entrañable amigo que “para morir da lo mismo un sitio que otro”.

Bill Gates y Paul Allen también son amigos y tienen la misma pasión por las computadoras. Son los fundadores de Microsoft, el gigante mundial del software, que impulsó la revolución digital y construyó los cimientos de un nuevo mundo.

La pasión que profesaban por la electrónica fue la piedra fundacional de su amistad. Los avances en materia de programación eran su tópico obligado en las largas sobremesas de café. Un buen día, dejaron el palabrerío de lado y decidieron trasladar a la práctica las ideas innovadoras que merodeaban por sus privilegiados cerebros.

“En esos días, con Paul solo jugábamos, o eso creíamos. Realizábamos programas que luego vendíamos en empresas o administraciones públicas”, destacó Gates.  En 1983, Allen renunció a Microsoft cuando le diagnosticaron la enfermedad de Hodgkin. El mal trago se extendió durante siete años. En 1990, terminó de sortearlo y retornó a las huestes de su querida compañía. Gates, su gran aliado, lo esperó con los brazos abiertos.

Programa nº 13…¡vivan los amigos y el tango!

21 Jul

Seguramente te quedaste festejando el día del amigo y no pudiste escuchar nuestro programa en vivo. ¡No importa! Para escucharlo cuando quieras y como quieras, nuestro programa Nº 13.

1º parte

http://flipzu.com/embed/reciclandohistoria/29107

2º parte

http://flipzu.com/embed/reciclandohistoria/29113

¿13! ¡No! es mala suerte…En Reciclando historia nos encargamos de desmitificar el número 13 ¿Qué cosas buena sucedieron un día 13?

Además, en efemérides hablamos sobre la creación de nuestra bandera, la llegada del hombre a la luna y el día del amigo.  Reciclamos grandes amistades de la historia: John Lennon y Paul McCartney, Borges y Bioy Casares y Bill Gates y Paul Allen.

Finalmente en nuestra materia pendiente: el tango ¿qué significa la palabra Tango? ¿Cómo surgió? ¿dónde se prohibió? Y una historia de amor bien tanguera: Ada Falcón y Francisco Canaro.

Como siempre muy buena música…con compás de 2×4 y nostalgia…